El arte es una expresión, una manifestación o producto caracterizado por los sentimientos y la razón de las cosas. Es un elemento muy importante o quizá el mas importante. Hace mucho tiempo, mucho antes de que tuviera siquiera una noción aproximada de lo que es el anarquismo o la ideología libertaria, le escuché al artista plástico Miguel Von Dangel de la siguiente frase “el artista es el reservorio moral de su tiempo”. Leyendo sobre el principio del arte y su destinación social, un magnifico libro que, sobre cuestiones estéticas y anarquía escribiese a finales del siglo XIX Pierre Joseph Proudhon, este teórico del anarquismo refería al artista como el portador de un medio revolucionario capaz de transformar a la sociedad y hacerla mas justa, mas humana, mas libre.
La vigencia del pensamiento ético sobre lo que debería ser el arte y el artista, resultan necesarios a la luz de una interpretación que no puede caducar: la del interés del arte por las cuestiones humanas, por dignificar, cuestionar y sacudir las conciencias colectivas. Existe un interés común por trascender el mercadeo de la obra de arte y cuestionar aquellos argumentos que la modernidad elige para esclavizar, tiranizar y demoler al artista y su obra. El ideal libertario se nutre de las mejores y mayores aspiraciones por conseguir un mundo libre de la opresión de caudillos y déspotas, y en fin, librar al ser humano de la cautividad que le envuelve cegándole. Estas aspiraciones trascienden a la ideología misma, vive en el alma de los artistas que se niegan a entrar al mundillo de la dependencia institucional y el mecenazgo autoritario. Hay quien pueda ver en el arte un cierto “avance” en la diagramación y diseño, una cierta estética novedosa, pero es una innovación nacida de un utilitarismo servil como el nacido de cualquier mecenazgo capitalista. Esta protección dispensada por una persona, escritor o artista no es más que una forma de privatizar el arte para mantener la “oferta y demanda”, este es factor determinante causante de injusticias y tras ellas la esclavitud y servilismo que conducen, hacia el desarrollo de obras mediocres, carentes de alma.
Les recuerdo que no se debe caer en el error de considerar su trabajo artístico superior por la impresión de haber llegado por su propio esfuerzo, ya que toda obra de arte, es el resultado de miles de personas anónimas que subyacen al hecho de hacer los pigmentos y las telas para el pintor, así como el papel y tinta para el escritor, la flauta para el músico o el cincel para el escultor. Todo ser humano es potencialmente un artista, de hecho cualquiera tiene facultades artísticas porque es capaz de disfrutar de la belleza de un paisaje, entrever figuras en un trozo de pared mohosa, y ser capaz de estremecerse ante una obra sea esta literaria, teatral, musical o plástica, el artista verdadero respondiera a las exigencias de su espíritu en la formación de un mundo nuevo y libre, esto es el verdadero arte, el arte del pueblo y para el pueblo.
Desgraciadamente existe el “arte” mediocre que es aquella que ha sido absorbida por las grandes elites. Ya que vivimos en una sociedad capitalista, el artista tiene que vender para vivir, pero mientras no se haga bajo la supervisión de aquellas elites que patrocinen el “arte”, el sentimiento y la creatividad con que esta se realiza conservara el pigmento mas importante que es la libertad de expresión de lo contrario el artista seria cercenado en su creatividad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario